domingo, 8 de junio de 2014

Seiko KINETIC retrograde SRN049P1

Un Kinetic es un reloj "híbrido", porque de un lado tiene un rotor como un automático pero de otro, es un reloj electrónico de cuarzo.
 


 Los mecanismos Kinetic llevan muchos más rubís de lo habitual en un cuarzo. El mecanismo "base" lleva 6 rubís.



Al principio los Kinetic llevaban un "capacitor"; actualmente llevan una batería de Li-Ion de 4mAh que proporciona una autonomía de unos 6 meses.
Sobre exactitud: unos 20 segundos al mes, como cualquier cuarzo normal.
En la muñeca se nota una sensación distinta de un automático. Porque el giro del rotor de un Kinetic es un giro diferente... es un giro pesado y robusto.
 

 El rotor no gira tan libremente y tan suavemente como en un automático, sino que gira más pesadamente. Es por ello que no te servirá un "Watch winder" para cargarlo. 



 




















Es un buen sistema . Los suizos tienen su equivalente en el "Autoquartz". Hay por ahí unos cuantos modelos "Autoquartz", entre ellos un Omega y un Tissot, pero se ven muy poco.



 

SEIKO SRN049P1. Características:
Caja de acero inoxidable roscada
Correa de cuero
Movimiento cinético
Calibre: 5M 84
Cristal mineral
Esfera blanca con marcadores de oro rosa
Día y fecha
Indicador de reserva de potencia
Broche de hebilla tradicional con la marca Seiko grabada.
Parte posterior a la vista
Resistencia al agua de 100 M
 Diámetro : 42mm
Grueso : 14mm


El movimiento del usuario mueve la masa oscilante

 
Un rodamiento aumenta 100 veces la velocidad de rotación
El rotor del generador produce una carga magnética
La bobina del generador transforma la carga magnética en electricidad
 
La energía producida es almacenada en una batería recargable
El circuito regula el voltaje y amperaje. Transmite impulsos precisos para el motor paso a paso



 
El cuarzo vibra y envía una señal muy clara al circuito
El motor, paso a paso, transforma los impulsos del circuito en rotación

 
 
Un tren de engranaje transmite esta rotación a las agujas
Y hace girar las agujas para indicar la hora exacta en el dial



lunes, 2 de junio de 2014

La ondulante obra de Henry Moore en Bilbao



El legado del escultor británico (1898-1986) se extiende por paisajes de todo el mundo. Ahora una retrospectiva de 15 toneladas repartidas en siete de sus obras más representativas se instala en Bilbao .

Formas conectadas

La obra del escultor británico es fácilmente reconocible. Sus figuras al aire libre se caracterizan por su gran tamaño y la abstracción de las figuras humanas, que en su mayoría representan a la mujer o la familia a través de formas redondeadas, como se aprecia en 'Madre e hijos reclinados'

, obra presente en la villa. La naturaleza, siempre recurrente, también aparece hecha bronce en "Pieza de bloqueo"


, colosal escultura que saluda al visitante distraído que accede al parque de Doña Casilda y desconoce la historia de un artista que ideó tamaña obra al encontrar dos piedras unidas en plena campiña.
 Moore visitó España en una única ocasión, en 1934. Sin embargo esa visita marcaría parte de su obra futura y nacería en él un estrecho compromiso en plena Guerra Civil Española. Recorrió junto a su mujer, y a lomos de una motocicleta, Pamplona, Madrid, Toledo y Vic.

Figura reclinada

Dos años después el autor quiso volver a pisar una España republicana con la determinación de luchar contra la política de no intervención. Sin embargo ,el Gobierno inglés le denegó el permiso.



 Con una responsabilidad frustrada, el escultor visitó el estudio de Pablo Picasso en París y contempló el 'Guernica' de Picasso. Como resultado de este contacto surge su primera litografía: 'Prisionero español'. Tras la imagen, una intención surgida de su compromiso: la de destinar el dinero recaudado con su venta a los prisioneros de guerra republicanos retenidos en Francia.



En bronce o mármol, su espíritu comprometido se contempla en medio mundo, y la fundación de la que fue padre sigue apostando por hacer de su arte una visión para todo el viandante, sea cual sea su clase o su condición.





Figura reclinada

 





Figura reclinada en dos piezas

lunes, 19 de mayo de 2014

BAZTAN en familia.





EL VALLE DE BAZTAN:
Enclavado en el Pirineo atlántico, entre los puertos de Belate y Otsondo el valle de Baztan constituye el municipio más extenso de Navarra. Con una superficie de 364 km. cuadrados, a él pertenecen quince localidades: Oronoz-Mugaire, Arraioz, Irurita, Almandoz, Berroeta, Aniz, Ziga, Lekaroz, Gartzain, Elbetea, Arizkun, Azpilkueta, Erratzu, Amaiur-Maya y Elizondo, capital del valle.

Un valle caracterizado por ser tierra de hidalgos e indianos, que regresaron de ultramar con una gran fortuna que invirtieron en remodelarlo. El resultado: abundantes palacios y caseríos de piedra rosácea con grandes balconadas; monasterios y puentes medievales sobre ríos saltarines; metas esparcidas por prados y colinas; sugerentes bosques; monumentos megalíticos y cuevas... Además, peregrinos, brujas y contrabandistas también dejaron su huella.
 
 
 
ALMANDOZ (Posada-Palacio BEOLA)



Tranquilidad. Silencio. Dejarse llevar por el tiempo. Pasear sin prisas por valles y pueblos con costumbres muy arraigadas. Un entorno acogedor donde pernoctar. Y, por supuesto, una excelente gastronomía. Esto es lo que se necesita para descansar.



Y es lo que ofrece BEOLA: una posada única, ubicada en el Palacio Galzada del s. XVIII.
Un verdadero palacio para disfrutar en el corazón del Baztán.



Beola cuenta con quince habitaciones dobles, algunas abuhardilladas. Salones con televisor, chimenea y mesa de billar.



 Y todo decorado con matices rústicos que hacen del lugar un entorno agradable y sumamente acogedor.



Beola tiene una larga tradición gastronómica, siendo su especialidad los platos derivados del pato, foie y hongos.


 Este buen hacer se manifiesta en los tres comedores para 50, 100 y 300 comensales, donde se pueden celebrar desde una comida particular, hasta grandes banquetes.
 
 
ZIGA ( El mirador de Baztán)
 
Como una maqueta en miniatura, el siempre verde Valle del Baztán se extiende a los pies del mirador. Bordas y caseríos se dibujan entre prados , bosques y cultivos.

 
 

Este mirador se encuentra a pie de carretera a escasos dos kilómetros del pintoresco pueblo de ZIGA.
Iglesia de Ziga

Caseríos en Ziga
 
 
Bueno, y...¿mañana a dónde vamos?

 CASCADA DE XORROXIN
Sendero  por el que se accede a la Cascada de Xorroxin, en la regata de Iñarbegi, uno de los manantiales del Bidasoa. La suavidad de líneas y colores del paisaje de Baztan contrasta con la espesura y humedad del entorno de la cascada, cuya época más recomendable para visitar es a finales de primavera.

El inicio se sitúa en el pueblo de Erratzu, de apretado casco urbano. Un estrecho carretil asfaltado conduce entre prados hasta Gorostapolo, agrupación de caseríos que bien merece una visita.

Desde la ermita situada a la entrada, un camino empedrado desciende
 y cruza la regata o arroyo de Iñarbegi para internarse poco a poco en el interior del barranco donde destacan centenarios castaños trasmochos.

Tras cruzar nuevamente el río, un camino a la izquierda se adentra en el cauce que debemos cruzar (atención: piedras resbaladizas) para alcanzar la sonora cascada entre abundantes musgos, líquenes y helechos reales que delatan la persistente humedad.

 
 
...y en Erratzu nos juntamos con nuestros primos navarros.
AMAIUR:
 
Pintoresco pueblo calle que recibe al visitante con su peculiar arco de entrada. La población construyó sus casas siguiendo el trayecto del Camino de Santiago del Baztan. La falta de alineación y uniformidad de sus fachadas evita la monotonía y permite la obtención de magníficas perspectivas.

El característico color bermejo de la piedra procedente de las canteras de Almándoz impregna, como en el resto del valle de Baztan, su caserío. La arquitectura palaciega ha dejado magníficos ejemplares en la localidad como el Palacio Arretxea ó la Casa Arriada, en el que se celebraban juntas en el siglo XVI.




En lo alto del pueblo está el  monte Gaztelu  lugar donde se ubicó la fortaleza. Hito conmemorativo que recuerda que Amaiur/Maya fue el último foco de resistencia frente a la conquista de Navarra y su incorporación a la corona de Castilla (S.XVI).



Recientes excavaciones arqueológicas han sacado a la luz algunas torres del ya desaparecido castillo.

 
 
 
 PARQUE NATURAL DEL SEÑORIO DE BERTIZ
 
Junto al valle de Baztan, la antigua finca "Señorío de Bertiz", perteneciente al término de Oieregi, se convirtió en 1984 en el primer Parque Natural de la Comunidad Foral.  En la entrada al parque se sitúa un hermoso y romántico Jardín Botánico, que cuenta entre sus inmuebles con el caserío de Tenientetxea, en el que se ubica el Centro de Interpretación de la Naturaleza.



 
Este enclave natural forma parte del término municipal de Oieregi y limita al norte con Etxalar y al este con el valle de Baztan.
 


 
 Aunque sus orígenes se remontan a finales del siglo XIV, el actual esplendor del recinto se debe al último señor de Bertiz, don Pedro Ciga, quien donó la finca, en 1949, al Gobierno de Navarra, que la declaró Parque Natural.


URDAX-URDAZUBI
 
 En la frontera con Francia, y separada del valle del Baztan por el puerto de Otsondo, se sitúa este municipio. Varios puentes medievales de piedra salvan el paso del río Ugarana que atraviesa la localidad.


En sus calles proliferan las viviendas blasonadas con escudos de armas, y entre todas, podemos citar la de Pedro Aguerre "Axular", clásico de la literatura vasca, que vivió en la primera mitad del siglo XVII.



El antiguo monasterio de San Salvador del siglo IX con sugestiva traza medieval, se conserva hoy transformado en iglesia parroquial. Colindante a él, un antiguo molino del siglo XVIII les mostrará el proceso de la molienda tradicional de trigo y maíz.



La población se reparte entre el núcleo de la villa y cinco barrios de caseríos entre los que destaca el de Leorlas por encontrarse en él las sorprendentes cuevas de Ikaburu, en las que conviene haber sacado previamente la entrada de acceso a ellas o llamar por teléfono, por que si no se te queda una cara como al de abajo.


 ETXELEKUA



 
 El caserío ETXELEKUA se encuentra en la localidad de Urdazubi/Urdax, al norte de Navarra, muy cerca de Zugarramurdi, el pueblo de las brujas.



 En Etxelekua, se ofrecen dos variedades de quesos: ETXELEKUA y BENGOTXEA, este último perteneciente a la Denominación de Origen Protegida Idiazabal, que ha obtenido varios premios a lo largo de su trayectoria