viernes, 25 de junio de 2010

miércoles, 23 de junio de 2010

Binomio piedra - agua


Mármol frío, que
tiembla mientras se hunde
en el abismo.

San Marcos


Invadida por
manadas de turistas
San Marcos, hierve.

Gattamelata


El monumento ecuestre al condottiero Gattamelata es una estatua en bronce de Donatello, situada en la Plaza del Santo en Padua. Es una de las primeras y más importantes estatuas ecuestres de todo el Renacimiento.Es la primera estatua en honor de un guerrero de todo el mundo moderno.
Es una escultura de bulto redondo realizada en bronce, cuya fundición se realizó en el taller de Andrea della Caldiere y tiene unas dimensiones de 340 x 390 cm, y se apoya sobre un zócalo de base de 7,80 x 4,10 metros.
Se erigió en honor del condottiero de la república véneta Erasmo de Narni después de una elaboración que duró desde 1447 hasta 1453.
Estilísticamente está relacionada con la escultura romana, pues está inspirada en la escultura ecuestre de Marco Aurelio.
El naturalismo, así como la serenidad del jinete y del caballo –a pesar de que se representa en marcha- son típicas del Quattrocento y la penetración psicológica del personaje representado es característica de las obras del autor. Es un retrato y está realizado para glorificar al personaje representado; en este caso también se trata de resaltar la virtudes del militar, que con gesto austero conduce al caballo sin violencia pero con autoridad, remarcada ésta por la posición del bastón de mando. El retrato del personaje, heredado del realismo romano, deja traslucir la psicología del representado, que muestra una expresión abstracta pero consciente de su alta y difícil misión en defensa de la ciudad a la que sirve.
El guerrero se mueve lentamente en la plaza, en una marcha de conquista, unido al caballo que avanza firmemente y sin excitación. La lentitud de la marcha del caballo, la calma de todo el conjunto deja claro, no obstante, al espectador que el triunfo del Gattamelata es la victoria de un hombre que ha salido exitoso gracias a su inteligencia.
Gattamelata avanza con la cabeza descubierta: la presencia de un yelmo que cubriese los rasgos de la cara habría dejado al guerrero en nada más que una máquina de guerra, gobernada de una voluntad superior como la divina que caracterizó la Edad Media. El rostro concentrado del Gattamelata expresa, por el contrario, la determinación del que se enfrenta a la batalla siguiendo un esquema mental victorioso por estar largamente meditado.
El rostro es el de un hombre avanzado en años. No se trata en este caso de una representación realista de las auténticas facciones del condottiero, sino más bien de una madurez conquistada con los años, atravesada de una lucha cotidiana e infinita. Al héroe joven y físicamente perfecto de la Antigüedad Clásica, le sustituye entonces la consciencia del hombre racional: el héroe moderno, representado en su ser simplemente hombre.

martes, 22 de junio de 2010

El bardo


José María de Iparragirre nació en Villarreal de Urretxu, Guipúzcoa, el 12-8-1820, y falleció el 6-4-1881 en Ezkioga-Itsaso (Guipúzcoa), a la edad de 61 años.
Fue un conocido poeta y músico popular. Tuvo una vida bohemia y aventurera que le sirvió para que le apelaran de bardo, imagen que apoyaba con una inseparable guitarra y la improvisación de cantos y versos; fue un gran ¨bertsolari¨. Su obra, escrita mayoritariamente en euskera (aunque también escribió en español, francés, inglés e italiano), recoge algunas de las canciones más significativas y populares de la actualidad. Destaca ¨Gernikako arbola¨ que es su himno más conocido.
Vivió en pleno romanticismo, del que es un claro hijo y ejemplo, durante un período muy convulso de la historia de España, con el estallido de las Guerras Carlistas, y la abolición de los fueros y privilegios del antiguo régimen.
A los 14 años se escapó de la casa de sus padres, en Madrid, para alistarse en las filas carlistas, en el primer batallón de Guipúzcoa.
Fue herido en una pierna, en la batalla de Arrigorriaga (1835), cuando tenía tan sólo 15 años, y después se incorporó a la compañía de alabarderos de D. Carlos.
Terminada la guerra, cuando tenía 19 años, se marchó al exilio, sumándose en 1848 a los revolucionarios franceses que derrocaron la monarquía de Luis Felipe de Orleans. Pero, cuando Napoleón III dio el golpe de estado, Iparraguirre fue expulsado de Francia por subversivo y recorrió media Europa con una compañía teatral para ganarse la vida.
En 1853 se acogió a un indulto y volvió a España, en donde compuso el Guernikako Arbola, un zortziko que interpretó por primera vez ese mismo año 1853 en el Café de San Luis, de Madrid. El himno se hizo popular y llegó al Pais Vasco.
En Bilbao el propio Iparraguirre lo cantó en dos establecimientos de la Plaza Nueva: La Pastelería y el Café de la Iberia, y fue cantado por todos, a veces multitudinariamente con la presencia del propio Iparragirre.
Esto pareció peligroso a las autoridades que consideraron a Iparraguirre un "agitador de masas" y lo desterraron en 1855, acompañado por la Guardia Civil, lo que convirtió en tema de otra de sus populares canciones, Nere amak baleki.
Después de dos años de destierro, regresó a Guipúzcoa, pero enseguida se exilió en 1858, ésta vez, a Buenos Aires.
En 1859 se casó en Buenos Aires, con la guipuzcoana María Ángela de Querejeta Aizpurua, con la que vivió en Uruguay y tuvo ocho hijos, dos varones y seis mujeres (había tenido otro hijo de soltero).
En 1877 regresó a España, dejando a su familia en América.

lunes, 21 de junio de 2010

Somos mucho más que dos


Muchos italianos y turistas se suman a un pacto de amor cerrando un candado con las iniciales de ambos en la barandilla de un puente , para luego arrojar a las aguas del río la llave, como metáfora de eternidad. ( ¡ ahh l’amore !).

Al ver éstos en Venecia, recordé el poema de Mario Benedetti.

Ponte dei tre archi


Sólo hay un puente
en la Sereníssima
con tres ojos.

jueves, 3 de junio de 2010

Sareginak o rederas


A pesar de no trabajar en contacto con el fondo marino, las redes de cerco suelen sufrir roturas en los paños debidas a corrientes fuertes, maniobras incorrectas al largar o virar el aparejo o reventones de la red provocados por la gran cantidad de pescado.
Si estas roturas son pequeños agujeros pueden ser reparadas a bordo de los propios barcos. Cuando son roturas mayores, la escasez de espacio a bordo de los barcos imposibilita su reparación, por lo que suelen ser transportadas a puerto donde los grupos de rederas (sareginak) efectúan las reparaciones.
La reparación que realizan las rederas es completamente manual, sentadas sobre pequeñas banquetas colocadas encima de la red en incómodas posturas, acercando el paño hasta sus manos y pasando una pequeña aguja con hilo entre las mallas de ambos extremos de la rotura. Frecuentemente realizan esta labor a pie de muelle, bajo las inclemencias meteorológicas.
El colectivo de rederas de los puertos vascos está formado en su totalidad por mujeres, buena parte de las cuales trabaja en las mismas condiciones en cuanto a confort laboral que a mediados del siglo pasado. Por otra parte, el salario de las rederas es bajo, no disponen de un horario fijo de trabajo ni de una previsión de la carga de trabajo, lo que imposibilita prever los ingresos mensuales. En definitiva, es un oficio poco agradecido.

Ante esta situación, este oficio formado en su totalidad por mujeres, no cuenta en la actualidad con un relevo generacional claro, siendo la mayor parte de ellas de una edad avanzada, en muchos casos próxima a la jubilación.

martes, 1 de junio de 2010

Padova y sus bicicletas








Me llamó poderosamente la atención el culto a la bicicleta que existe en Padua y sus alrededores. Gente de todas las edades hace uso de éste ecológico vehículo para desplazarse por la ciudad.

Ayer se quedó Padova sin uno de sus mejores ciclistas.